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PREMESSA
Anche l'intervista a dimostrazione che la conoscenza
delle Americhe e' anteriore a Cristoforo Colombo.
(Per il momento
solo in lingua spagnola)
Entrevista
con Isabel Álvarez de Toledo, Duquesa de Medina Sidonia
Por
Yusuf Fernández*
“El
Islam estaba en América desde el siglo XI por lo menos”, señala
la Duquesa de Medina Sidonia en la presentación de su libro “África
versus América” que tuvo lugar en el Club Internacional de Prensa
de Madrid el pasado 28 de noviembre.
La introducción se llevó a cabo por el presidente de
honor del club, Tito Drago, quien denunció la manera en
que hasta el momento se ha tratado
el mito colombino. Para la Duquesa, "lo
de Colón no fue mas que la continuidad de un movimiento que
se inició con Alfonso X
el Sabio para conseguir el control de las minas de oro
americanas, en competencia con Portugal y las demás naciones,
y sobre todo con los musulmanes,
que se encontraban bajo la autoridad del Sherife
de Marruecos y que ya estaban allí con anterioridad a la llegada
de Colón”. Luisa Isabel Alvárez de Toledo, Duquesa de Medina
Sidonia, investiga
allí donde la historia oficialmente
aceptada hace aguas. Su libro África versus
América, la fuerza del paradigma es el resultado de varios
años de trabajo exhaustivo:
localización de manuscritos, interpretación de textos
y análisis comparativo de datos que la propia historia oficial
no suele tener en cuenta, cuando no los oculta.
Nieta de Don Antonio Maura, polemista
incansable y disidente liberal, Luisa
Isabel ha vivido inmersa, durante más de treinta años, en el campo
de la investigación histórica.
Su discurso, sólido y sugerente, nos va ayudando
a descubrir, poco a poco, que la alteración de los textos
históricos por razones políticas y
religiosas ha sido práctica común y que
la historia que aprendimos tiene más de esas extrapolaciones que
de narración cierta. Nos vamos
dando cuenta, a medida que nos internamos en el
texto, que aquella Historia de España que aprendimos en la escuela
y en la universidad fue más
fruto del consenso y de los intereses de una clase
étnico-confesional que de la voluntad de conocer un pasado que
pudiésemos reconocer como más o menos nuestro.
África versus América, la fuerza del
paradigma es, ante todo, un libro de historia, negada por los
intereses de unos estados que se formaron a expensas de la realidad
social, política y religiosa de los pueblos de la Península Ibérica.
A la luz de este libro, vemos como el mantenimiento de una falsedad
histórica ha servido a los intereses de un poder que se fundamentó
en “la depredación de las culturas que encontraba a su paso”.
La
existencia de reinos en la otra orilla atlántica en los lugares
de “allen mar”, como aparecen
nombrados en la documentación analizada provoca
un giro copernicano en la visión tradicional de las relaciones
entre Europa y América propiciada
por los historiadores afectos a los sucesivos imperios y consensos.
¿Cuál
fue la razón por la que decidió escribir este libro?
La idea de escribir el
libro partió de una duda, como sucede con la mayoría
de los trabajos de investigación. Pude comprobar que en 1463
Enrique IV hablaba de que se habían
descubierto ciertas tierras y pesquerías
desde el Cabo de Aguer en Agadir hasta el Cabo de Bojador,
ambos situados al sur de Marruecos.
Sin embargo, no es posible que aquellos
territorios, que eran conocidos desde antiguo, pudieran ser los
descubiertos. Esto se complicó
al enumerar las riquezas que estas “nuevas
tierras” contenían: “quintos de moros”, arriendo de pastos y “lo
que en los dichos ríos y pesquerías
se pescare”. Hace cinco mil años que por
aquellos parajes no corre nada más que unos modestos arroyos invernales.
Así
pues, esas tierras tenían que estar por fuerza en otra parte,
así que empecé a consultar documentos y me encontré con que el
río era navegado por barcos
de cien toneladas, con lo cual era aún más imposible que esas
tierras se encontraran en el territorio africano que hoy situamos
entre el Cabo de Aguer y el de Bojador. Después me encuentro la
referencia a Mazagán, lugar que se sitúa a doce leguas de
la desembocadura. Y me voy al Atlas de todos los días y me encuentro
a Mazagán a doce leguas de la desembocadura del Amazonas. Y me
digo. Aquí está el río Aguer. Luego voy encontrando más cosas
y así continúe con la investigación.
Es obvio que se produjo una confusión entre los continentes africano
y americano.
En su libro Vd. cita y reproduce gran cantidad de documentos procedentes
de archivos oficiales y privados. Me gustaría que citara uno o
dos documentos que hayan sido especialmente reveladores en este
trabajo.
Puedo citar especialmente
la carta y sobrecarta de Enrique IV, al que he hecho
referencia antes y aquéllos que le siguen (Vienen reproducidos
en la página 417 y siguientes
del libro). También desearía mencionar los documentos
del Archivo de Simancas, que están firmados por Isabel La
Católica y que están fechados el 30
de abril de 1492, la misma fecha en la
que se supone que fueron firmadas las Capitulaciones de Santa
Fe. (Uno de ellos está reproducido
en el libro en la página 466 y siguientes).
¿Y qué conclusiones pueden desprenderse de toda esta documentación?
La conclusión se va viendo a través de la investigación que está
reflejada en el libro. Citaré
una anécdota simple. El múrice es una concha de la que se extrae
la materia prima de la púrpura. El múrice puede
encontrarse en Provenza y varias regiones del Mediterráneo, pero
no el que produce precisamente
el color púrpura. Los múrices que dan el púrpura
están en el Caribe, en el Pacífico y en el Golfo de Panamá. Sin
embargo, el múrice que da el
púrpura aparece en un documento de aquella época.
Luego está el caucho, planta que como es sabido es de origen americano.
El caucho aparece en otro documento de 1491. Hay más ejemplos
de esto.
Yo
no afirmo ni niego nada. Llego a unas conclusiones evidentemente.
En las ciencias experimentales, y sin
duda, la historia lo es, cuando se encuentra una evidencia respaldada
con pruebas se puede criticar o no, pero si es, es. La historia
maneja unas pruebas propias
como son los documentos, y
éstos permiten llegar a conclusiones ciertas.
¿Y respecto a la presencia musulmana en América?
El Islam estaba en América
desde el siglo XI, por lo menos. En el documento
que se encuentra en Simancas, fechado con anterioridad al
“descubrimiento”, la Reina Católica
manda crear una armada para ir a partes
de África y Guinea a traerle oro, esclavos y manegueta, o sea
pimienta. El pimiento, nadie
ha discutido, y Fernández de Oviedo, gobernador
de Castilla de Oro a principios del siglo XVI, confirma,
haciendo incluso un dibujo de la planta,
que es una planta americana. Fernández
de Oviedo dice también que los nativos llamaban al cacique
queví, en árabe quiere decir “grande”
y rezaban en “mezquitas”. Los cronistas
de Tierra Firme usan el término xeque en lugar de “cacique”.
Por otro lado, en las reales instrucciones
del 14 de febrero de 1502 el propio
Colón se hace eco de la petición para llevar a una o dos personas
que supieran árabe, en el que iba a ser su cuarto viaje.
También
está documentado que Juan Castellanos, en Venezuela, peleó contra,
citamos textualmente, “seguidores de la secta de Mahoma”. A ello
hay que añadir que Carlos
V prohibió en una provisión de 1540 que se hicieran
cautivos a los musulmanes naturales, que hubieran dado
vasallaje a las coronas de Castilla
o Portugal, reservando la esclavitud a
los que hiciesen proselitismo, desobedeciesen o fueran vasallos
del Sherife (de Marruecos).
En Colombia existe una población,
Cartago, que no ha perdido su nombre. Cartago
era, como es sabido, una ciudad situada en el actual Túnez que
fue islamizada en el siglo
VII. Además, en su entorno aparecen topónimos que
difícilmente pudo imaginar un castellano descubridor en el siglo
XVI: Antioquía, Palmira, Armenia
y Susa. Hay muchas otras pruebas que demuestran
la existencia de una presencia de los musulmanes en América
antes de Colón. No cabe duda de que
el Islam estaba allí. El propio rey de
Portugal admite en su conquista el poder del Sherife de Marruecos
en América.
¿Por qué se ha negado esta realidad? ¿Por la negativa a reconocer
la influencia islámica?
Probablemente, y además por la negativa a aceptar que en la Edad
Media los españoles no estaban tan vinculados al catolicismo como
se quiere hacer creer. Si cogemos los documentos de la Edad Media
vemos que esto no era así.
Había muchos conversos forzosos, que eran en realidad
musulmanes o judíos ocultos. En 1465,
Enrique IV, que acababa de tener una
pequeña guerra, dicta una sentencia que supuso por primera vez
una modificación del fuero
ordenando que musulmanes y judíos fueran recluidos
en guettos, llevasen señales en sus ropas, abandonasen sus
oficios, y que se hiciese inquisición
contra los conversos que no viviesen
como cristianos. El resultado fue que las Cortes usaron por
última vez el derecho de autoconvocarse.
Se reunieron en Ávila y en julio
destronan a Enrique y ponen en su lugar a su hermano, Alfonso
XII, rey que por cierto ha sido borrado de la Historia.
¿Qué dificultades ha tenido para llevar a cabo esta investigación?
En un primer momento ninguna. Trabajé en los archivos de Simancas,
en el
de Indias y en de Toledo. Tuve que esperar bastante por algunas
partidas, pero al final llegaron. Otros tres o cuatro documentos
del Archivo de Simancas no
mellegaron, pero no importa. Me pude arreglar sin ellos.
Pude comprobar que algunos documentos que se daban por perdidos
están catalogados. Otros documentos,
que eran iguales, tenían el mismo número,
concretamente uno que hacía referencia a Colón. Curiosamente,
en él hay una anotación “Ojo,
cuidado” escrita en él. Pude también conseguir
algunos documentos a través de otros investigadores. En
este momento si pido algún documento a Simancas u otro archivo
nacional no me lo facilitan,
e incluso me ponen pegas para la entrada. He
recibido después algunas amenazas, pero eso no me ha impedido
seguir adelante.
Luego
vinieron las dificultades para la publicación. Si la editorial
de la Junta Islámica no me hubiese publicado el libro, éste probablemente
no hubiera visto la luz. Posteriormente,
ha habido intentos de tergiversar lo que digo en este
libro, rumores que ponen en mi boca
cosas que no he dicho, notas de prensa
difamatorias. A ellos les preguntaría por qué no continúan esta
investigación y si quieren
refutarme, que encuentren documentos que prueben
lo contrario. Así podríamos contribuir al esclarecimiento de la
verdad y al levantamiento de ese edificio de la ciencia histórica.
¿Resulta
raro que un libro de estas características no despertara el
interés de las editoriales?
La censura en las editoriales españolas es brutal. Yo he tenido
que retirar un libro de Martínez Roca, después de haberse anunciado
ya una fecha para su publicación, porque me habían cortado medio
libro.
Y en lo que respecta a su propio archivo, uno de los mejores
de España, ¿ha tenido problemas?
En lo que se refiere a mi archivo, me lo han querido quitar, me
lo han querido estropear ; el Estado quiere comprármelo para meterlo
en Toledo, donde como es sabido
sólo se pueden pedir los documentos que están catalogados
a través de fotocopia, lo cual impide encontrar los documentos
que se quieran ocultar.
¿Cómo es posible que toda esta documentación que existe en
los archivos españoles,
y que se salvó de la destrucción, no haya sido difundida
públicamente o servido para elaborar otras investigaciones en
todo este tiempo? ¿Cree
Vd. que existe interés en mantener una serie de mitos
históricos tales como el Descubrimiento o la Reconquista con fines
políticos?
Bueno, esta documentación ha sido
revisada por alguien como muestra la anotación
“Ojo cuidado” en un documento, que he reproducido íntegro en
el libro. Podía haber reproducido
el otro documento idéntico pero quise que
la gente supiera este hecho. En realidad no he descubierto nada.
Todo estaba allí. Simplemente
he tirado de la manta. Sin embargo, queda mucho
por investigar. Yo no he utilizado más que aproximadamente un
50% de la documentación que
me ha llegado, pero existe más en Inglaterra, en Portugal,
en los países nórdicos, en Italia. Hay todavía mucho que hacer
para poner la historia en
su sitio. Así entenderemos mucho mejor nuestro pasado
y, por extensión, nuestro presente, que buena falta nos hace.
La historia de España oficial
que se ha enseñado durante siglos es una pura
falacia. Está hoy documentado que los Reyes Católicos corrigieron
las crónicas que existían
sobre los reyes anteriores y a uno de los que se
“cargan” es a Navarrete. Felipe II hizo lo propio. Y creo que
esto ha llegado hasta hoy.
Precisamente ahora acaban de publicar un libro, del que
sí ha hablado toda la prensa, rehabilitando a Alfonso VI de la
sospecha del asesinato de
su hermano Sancho, cuando lo más normal en aquella
época era que los hermanos se matasen entre sí para evitar el
tener que repartirse el reino
unos contros. Ese intento de “rehabilitar” a
Alfonso VI es una cosa de locos, pero habría que preguntarles
a ellos por qué les ha entrado esa locura.
Carlos
V hizo lo mismo también en 1536 con los mapas. Había una razón
para eso. En aquél momento estaba teniendo lugar la Reforma
Protestante y se había perdido una gran parte del miedo que
existía hacia la Iglesia Católica.
Entonces al no respetar los estados los
compromisos patrocinados por la Iglesia, que había dividido los
dominios de América entre
las coronas española y portuguesa, el único argumento
que les queda a éstas para quedarse con el oro americano es la
fuerza moral que les otorgaba
el descubrimiento, y por eso era preciso borrar
cualquier huella que existiera anteriormente que contradijera
esa versión.
Resulta
de todos modos escandaloso que esta política de ocultamiento
de la verdad histórica oficial continúe
existiendo todavía hoy. Por ejemplo,
en EEUU son desclasificados incluso documentos que afectan a la
historia muy reciente.
EEUU
el país de Washington, Jefferson etc, ha sido otra cosa. No se
puede comparar. Le pondré
un ejemplo. A mí, como presidenta del archivo de
Medina Sidonia, se me trajo un escrito para que lo firmase. En
ese escrito se decía que me
comprometía a no exhibir ningún documento que fuese
contra la reputación, buen nombre o fama de las personas. Se me
pusieron los ojos como bolas
y pregunté. “¿Esto se referirá a los 50 años
pasados, verdad?. Sobre esto en el archivo de Medina Sidonia no
hay nada”. Se me respondió:
“No, se refiere a cualquier cosa que atente contra
el buen nombre de España, de los reyes y tal”. Yo contesté:
“¿Incluyendo a Mauregato?”. Éste era
alguien que había matado a todos sus
hermanos como era la costumbre en esa época. Me negué a firmar.
Y ésta es una de las causas
de los problemas que ha tenido la Fundación de Medina Sidonia.
¿Quién le presentó ese documento?
La Junta de Andalucía, más concretamente
la encargada de Archivos y Bibliotecas.
Me he quedado con una copia del documento que me presentó
para firmar. Ese documento está firmado
en todos los archivos nacionales por todos los directores.
*Publicada en la revista Amanecer
del nuevo siglo
(Documento estratto dal
sito www.webislam.com)
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